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La alimentación es la base de la salud, podemos elegir una alimentación sin violencia, en paz con la Tierra y con nosotros mismos que nos mantenga en armonía con la naturaleza.

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La cocina es el laboratorio alquímico donde elaboramos nuestra salud. Aquí encontrarás recetas para nutrirla y mantenerla disfrutando.

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Aprender haciendo todas las cosas sanas y bellas. Aquí encontrarás las fechas de los diferentes talleres que organizamos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

FRUCTOSA REFINADA





 FRUCTOSA: FUERA DEL CONTEXTO DE LA FRUTA.


Podríamos pensar que la fructosa, siendo un azúcar procedente de la fruta o el maíz, es una mejor elección como endulzante que la sacarosa ya que además, tiene la ventaja frente a otros edulcorantes naturales como la miel o los siropes, de no alterar el sabor de los alimentos a los que se añade. Sin embargo no se puede considerar beneficiosa, si bien la fructosa está presente en la fruta de una manera natural, este monosacárido se encuentra formando  parte de un alimento que contiene vitaminas, minerales, celulosa y fitoquímicos que los hacen fuentes de salud.
Cuando la fructosa se extrae, es  un azúcar simple de absorción más lenta que el azúcar de mesa, este último es un compuesto formado por  sacarosa y fructosa, un disacárido energético de rápida absorción. La fructosa pese a lo que diga su publicidad, no está  indicada para los diabéticos. Contribuye a la obesidad y otras patologías, su única vía metabólica es  a través de las células hepáticas, el hígado lo transforma en grasa y la almacena, lo cual eleva directamente el índice de alteraciones como son el colesterol y el hígado graso, que  pueden producir su consumo, aunque esto sucede con cualquier azúcar simple que se consuma en exceso.
 


Muchos productos dietéticos utilizan la fructosa como edulcorante. Los productos que añaden fructosa como edulcorante, diciendo que no contienen azúcar o que son aptos para diabéticos, están realizando una publicidad engañosa y potencialmente muy perjudicial.

Los azúcares simples resultan a su vez perjudiciales para el corazón porque aumentan tanto los triglicéridos como el colesterol y la acumulación de grasa alrededor de las vísceras, favoreciendo las patologías coronarias, la diabetes, la hipertensión y la obesidad. Nuestro cuerpo termina convirtiendo todos los nutrientes que no precisa en grasa pasando a formar parte de la reserva energética en los adipocitos. Ningún azúcar simple aislado es saludable y está en  la génesis de la obesidad más que las grasas mismas. Es un alimento puramente energético, lo que es lo mismo que decir que suministra ingentes cantidades de calorías inmediatas para gastar y de no gastarlas las almacena en la tripa, en las pistoleras y en todos aquellos lugares que tanto nos gusta ver como sacos.
Hay que evitar, los zumos envasados, que aunque diga su publicidad: “sin azúcar añadido”, en realidad oculta que no añaden azúcar al reconstituirlos, pero todos parten  de concentrados que sí la llevan y en abundancia. Es conveniente evitar en la dieta las bebidas carbonatadas, los zumos empaquetados, la pastelería, la bollería industrial, las galletas y los cereales azucarados y en general los productos refinados y los azúcares simples. Si bien los sabores dulces nos atraen, no hace falta pervertir el paladar de los niños desde la infancia. El azúcar es un hábito y los hábitos si son perjudiciales pueden cambiarse. 
Adriana Ruiz Técnico en Dietética y Nutrición.



 PubMed: Página médica de artículos científicos.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17921363
 Actualmente, estamos experimentando una epidemia de la enfermedad cardiorrenal se caracteriza por el aumento de las tasas de obesidad, la hipertensión, el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2 y enfermedad renal. Whereas excessive caloric intake and physical inactivity are likely important factors driving the obesity epidemic, it is important to consider additional mechanisms. Mientras que la ingesta excesiva de calorías y la inactividad física son probablemente factores importantes que impulsan la epidemia de la obesidad, es importante considerar mecanismos adicionales.  Volvamos a una vieja hipótesis de que el azúcar, la ingesta de fructosa particularmente excesivo, tiene un papel crítico en la epidemia de la enfermedad cardiorrenal.  También presentamos evidencia de que la capacidad única de la fructosa para inducir un aumento del ácido úrico puede ser un importante mecanismo por el cual la fructosa puede causar enfermedad cardiorrenal.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20647326
Tradicionalmente, la glucosa y la fructosa se han considerado como sustratos de monosacáridos intercambiables que se metabolizan de manera similar, y poca atención se ha dado a azúcares distintos de la glucosa.  
Sin embargo, la ingesta de fructosa (refinada) ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas y la captación celular de glucosa y fructosa utiliza transportadores distintos.  En este caso, nos informan de que la fructosa proporciona un sustrato alternativo para inducir la proliferación de células de cáncer de páncreas.  Es importante destacar que, fructosa y metabolismo de la glucosa son bastante diferentes;  sintetizará ácidos nucleicos y aumentará la producción de ácido úrico. Estos resultados muestran que las células cancerosas pueden metabolizar fácilmente fructosa para aumentar la proliferación.  Estos datos tienen gran importancia para la dieta de los pacientes con cáncer.

martes, 11 de noviembre de 2014

La Dieta Mediterránea en tiempos de crisis



La Dieta Mediterránea en tiempos de crisis.



La crisis económica o el saqueo que día a día se hace evidente han sufrido y siguen soportando  las arcas de nuestro país, unido a la deuda por los rescates bancarios y la crisis económica que inició Estados Unidos con la recolocación de sus hipotecas basura, ha llevado a muchas personas al paro, a la pobreza y a situaciones de exclusión social donde la subalimentación es una de sus caras.
En este contexto, cabe plantearse qué podemos hacer para alimentar a una familia con una economía exigua. Aunque la obesidad ha aumentado de forma alarmante en los últimos 15 años, hay datos que  afirman que son las familias más desfavorecidas  las que tienen un mayor porcentaje de obesos. Problema este que afecta así mismo a  niños y jóvenes, acortando su esperanza y calidad de vida.
En la dieta Mediterránea, la que hacían nuestras madres y abuelas antes de la llegada de la televisión y los distorsionantes anuncios comerciales, podemos encontrar una ayuda inestimable a poco que se sea capaz de modificar los hábitos de consumo de estas últimas décadas.
De qué puede llenar la cesta de la compra una familia modesta para cubrir sus necesidades alimentarias. Familias modestas, somos actualmente la mayoría de nosotros.
Recurriremos a las legumbres como fuente de proteínas, de dos a tres veces por semana, la proteína de la legumbre no es completa, pero la haremos completa adicionándole un cereal como el arroz, de preferencia integral así como el pan también integral. Nuestros potajes y pucheros de toda la vida que por desgracia  se han vuelto muy poco populares entre los más jóvenes.
La verdura es un acompañamiento esencial en todos los platos y afortunadamente no lo más caro que podemos encontrar en el mercado.
Las ensaladas, gazpachos y ajo blancos son los entrantes ideales si se preparan con poco aceite. Hay que recordar que un gramo de grasa, de cualquier grasa, tiene 9 calorías y una cucharada sopera de aceite 90. Las grasas son esenciales en la dieta y aquí sí, elegiremos la más sana: el aceite de oliva, si no freímos o lo hacemos con la cantidad mínima para que no sobre, será un pequeño gran lujo que procuraremos mantener en nuestra cocina. El aceite crudo es un alimento cardiosaludable que protege nuestras arterias y el corazón. Así que os animo a que por las mañanas os preparéis un buen desayuno con tostadas de pan integral, ajo restregado, tomate y un buen té verde y saldréis de casa cargados de vitalidad y antioxidantes.
El pescado podemos consumirlo un par de veces a la semana, de preferencia pequeño o mediano, como los jureles, los boquerones o las sardinas.
Los huevos de dos a tres veces por semana y por último la carne, eligiendo la de pollo, pavo o conejo según preferencias. El pollo da mucho de sí, con él podemos preparar puchero, croquetas, empanar los filetillos de pechuga o hacer arroz y otros guisos. No necesitamos un gran consumo de carne, con estas cantidades tenemos más que suficiente  proteínas animales y será mucho mejor para nuestra salud que un consumo mayor, además de ser más ecológico y responsable.
Lo que sí pondremos cada día en nuestra mesa será la fruta, tenemos abundancia de cítricos, manzanas, peras y productos de temporada que no son más caros que la bollería y pastelería y en cambio nos  mantendrán alejados de la necesidad de medicamentos.
Para las noches proponemos, tortillas, verduras al vapor, que aderezaremos con ajo y una cucharada de aceite de oliva y en este tiempo cremas, sopas y purés de hortalizas y verduras. Cualquier crema la podemos hacer con una patata, una cebolla y la verdura correspondiente, sin añadir quesitos,  nata, mantequilla, sustancias que aportan muchas calorías y son innecesarias, como los concentrados en cubitos, auténticas porquerías con glutamatos, sal y despojos.
Excluiremos de nuestra cesta los alimentos procesados, las salchichas, más aptas para perros que para humanos, el aceite de palma, la bollería industrial que lo contiene, las bebidas de cola y carbonatadas que roban nutrientes esenciales como las vitaminas y aportan mucho azúcar, los yogures de sabores por el mismo motivo del aporte de azúcares, hasta 16 gramos, una cucharada sopera en un vasito de yogur; las patatas y fritos de paquete fuente de grasas y acrilamidas cancerígenas o los zumos envasados, que sólo la permisividad legislativa con la publicidad engañosa les permite poner: “Sin azúcar añadidos”, la tienen y mucha,  todos los zumos comerciales proceden de concentrados.
Mucho mejor es darles a los niños un bocadillo y una manzana que mandarlos al colegio con un bollo y un paquete de zumo.
Estas son unas pocas ideas básicas sobre alimentación fáciles de aplicar y que resultarán económicas para nuestros esquilmados bolsillos. La idea es, que podemos hacer una dieta sana y completa sin un gasto excesivo y sin carencias.
Adriana Ruiz. Técnico Superior en Dietética y Nutrición. http://periodismohumano.com/economia/la-malnutricion-por-la-crisis-aumenta-la-obesidad-en-espana.html
 



Ideas de platos saludables.


 Ensaladilla de patatas, tomates, cebolletas, pimiento verde, aceitunas y huevo duro y tortilla de acelgas y cardillos.